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(Leprosy/Agonica/Terrorheist/Roxxii)

Por Carlos Ramirez

Para: Frontera Rock

Erase una vez un fuego tenue que nunca dejo de arder, que se dejó sentir y que con su brillo e intensidad pudo tocar los espíritus para reanimar el entorno, tal cosa sucedió la noche del sábado 30 de Mayo en el Gerónimo Bar de Hermosillo, Sonora donde tuvieron que pasar 15 años para reencontrarnos con esa sensación y ese fuego que aunque ausente por tanto tiempo se re inventa y se aviva gracias al intercambio de energías, ungiéndonos de poderío  bajo una historia que ha sido escrita y bien trazada por el paso en los escenarios nacionales.

El re encuentro de la banda Leprosy con la horda del desierto se hizo posible y las impresiones del ritual vivido quedaron grabadas recordándonos que hay conexiones que el tiempo y los sucesos perturban ni pueden debilitar, en esta pieza para Frontera Rock, te comparto un vistazo, un guiño a lo que el ojo humano y el artificial registraron y que se queda para la posteridad, los tambores de guerra del thrash Pimentel y compañía resonaron batientes, su puño metálico libero la adrenalina y la gente recibió el impacto con amplia aprobación y entrega.

Las hostilidades dieron inicio gracias al fuego local (Terrorheist y Agonica) y que subrayo nuevamente, estas dos bandas hermosillenses no solo se presentaron y ejecutaron, dejaron todo, si, todo en el escenario, sin dejar ni un gramo de duda del poderío que poseen, lo que hay aquí es evidencia pura de la cania que estas bandas entregan, con material propio y con los tamaños para plantarse en cualquier tarima.

Terrorheist: banda de Hermosillo que venían de un periodo de inactividad fueron los encargados de abrir el show, para ser la primera vez que los veía en acción encontré a una banda completa, llena de sinceridad y alto disfrute en lo que hacen y evidentemente todo eso se proyectó de manera clara en su set, desde su joven y habilidoso bajista, su solido batako, su magnífico guitarro que saco chispas con sus solos y riffs llamando la atención con un genial despliegue de talento, por supuesto, no puedo dejar de mencionar a su energético vocalista, que no dejo de moverse, sublimarse en cada tema y  nuevamente, se notó ese disfrute y esa capacidad de contagiar esa vibra a todos los asistentes, banda con temas propios, un metal reminiscente al viejo metallica, no hay que perderlos de vista, y un aplauso a los asistentes que vitorearon y mostraron su apoyo a estos valerosos Terrorheist, cosas de estas dan gusto ver y vivenciar, prometieron nuevo material próximamente y bajo este nuevo regreso a la actividad en vivo.

Roxxi: según lo que escuche en el evento, la banda visito sonora en los 90’s ya que mencionaron haber tocado en un mítico antro de la capital, para los que no conocíamos a esta banda, Roxxi es un mítico representante de un glam/hard rock mexicano poseedores de una magia/energía muy singular que nadie pudo ignorar, desde la portentosa voz de su vocalista, la banda impuso condiciones y nos regaló su rockerisima presencia, el estilo sunset/strip de su guitarra y bajista que no dejaban de moverse, la adrenalina de su batería muy notable, este escuadrón de melenudos rockeros electrizo la noche con temas clásicos de su catálogo como , “Listos para la Axxión”, “Ángeles Caídos”, “No Sé Quién Soy”, entre otros, gratísima experiencia haberlos visto en vivo, el desierto los aplaudió y celebro con todo el entusiasmo.

Agonica: a estas alturas, no hay discusión ni argumento que refute a estos carnales, thrash metal aguerrido y letal, la noche estaba puesta y calientita para recibir a la banda Agonica y con los temas de su mas reciente disco, “Re inicio Violento” bajo el brazo, descargaron toda la potencia de sus temas con ese punch atronador que los caracteriza, cobijados por su publico y vitoreados en cada corte, Poncho y compañía, entraron en estado de gracia fusionándose con el publico y generando gritos, punios al aire y los más frenéticos headbangings que una noche de este tipo requería, no hay discusión, ni argumento, Agonica es la banda.

Leprosy: tuvieron que pasar 15 años, así como lo lees, 15 años para tener de regreso a Alberto Pimentel, el legendario Thrash con ese caballo de troya llamado LEPROSY que ha marcado la escena nacional por tantos años desde su debut con aquel tambien mitico Wicked Reich, la banda volvió al desierto sin escatimar en vigor, contundencia y convicción, la banda fue recibida entre gritos y euforia que impregnaron el lugar, impresionante ver como los años no le pasan factura al buen Thrash ya que vimos a un frontman animadísimo, energético, pleno y contento de estar frente a los fans sonorenses, de camino al show venia pensando, “ojala toquen la rola de “devorando sueños” de su disco homónimo (Devorando Sueños), y como si fuera un lapsus profético, la banda abrió precisamente con este temazo causando un terremoto de álgidas emociones metaleras, la energía se desbordo y el metal se fue a tope, hasta lo mas alto, aquello se encendió de tal forma que hasta el mismo thrash lo comento, “acabo de  ver unos tremendos v#$%azos  armándose aquí abajo”, traducción, aquello se puso salvaje, Alberto mantiene intacto su estilo vocal, no faltaron los casi religiosos, “viva México”, y los gritos de guerra comandados por Pimentel y compañía, la banda domino y electrizo la noche echando una gasolina sónica para incendiar el set en su totalidad.

De principio a fin, pasando desde clásicos de la banda como “Tambores de guerra”, “Nadie podrá parar el tren”, Devorando sueños”, hasta algunos clásicos de su época con Transmetal, como, “Dios nos agarre confesados”, “Mexico Barbaro”, “El Llamado de la Hembra”, “Killers”, “El Infierno de Dante”, “Muerte Violenta”, nooombreeee…fue un viajezote a esos gloriosos y frenéticos días… insisto, aquello se puso tan bravo que la gente del bar tuvo que instalar una reja de seguridad para contener los ánimos del público que estaba en plan caótico, el efecto Leprosy dejándose sentir en cada rincón del Bar Gerónimo. Francamente, este concierto fue el sacarnos una espinita ya que pasaron muchos años para tener a esta gran banda por acá nuevamente, intactos en la memoria de todos los fans, aquello fue un maldito disfrute, no podía ser de otra manera, los tragos, los fans, la música, fue un re encuentro entre Leprosy y la banda sonorense, a tono con el desierto, fue salvaje, muy salvaje.

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