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Machaca “Icons”: cuando las mujeres redefinieron el rock de los 90… y hoy son legado

Hay algo particularmente revelador en que esta edición del Machaca Fest lleve por título “Icons”.

Porque la palabra “ícono” suele reservarse para figuras que atravesaron el tiempo, no solo para artistas que encabezaron listas de popularidad. Y el cartel de este año no es casual: está construido alrededor de nombres que cambiaron la narrativa femenina dentro del rock y el pop alternativo de los años noventa.

Al frente aparece Alanis Morissette, cuyo Jagged Little Pill no solo vendió millones: abrió una conversación incómoda sobre rabia, vulnerabilidad, ironía y contradicción femenina en el mainstream. No fue un fenómeno de moda; fue un quiebre cultural.

Junto a ella, Garbage, con Shirley Manson encarnando una figura que mezcló sensualidad, oscuridad y discurso crítico en pleno auge del rock alternativo. Más que canciones radiales, ofrecieron identidad.

The Cardigans aportaron sofisticación melódica y ambigüedad emocional; detrás del aparente candor de “Lovefool” había una ironía elegante que el tiempo ha sabido colocar en su sitio.

Natalie Imbruglia convirtió “Torn” en una declaración generacional sobre fragilidad y desilusión, en una época donde el pop aún no hablaba con esa honestidad.

Y como invitada especial, Lindsey Stirling representa la evolución contemporánea de esa independencia artística: una figura que construyó su propia audiencia fuera de los moldes tradicionales.

Lo interesante no es solo la nostalgia. Es la lectura histórica.

Los noventa fueron el momento en que las mujeres dejaron de ocupar el lugar de “voz femenina dentro del rock” para convertirse en protagonistas conceptuales del discurso alternativo. No estaban acompañando una escena: la estaban moldeando.

Que hoy compartan escenario bajo la etiqueta “Icons” en Monterrey no es un gesto publicitario; es un reconocimiento implícito de que ese impacto sobrevivió a las modas, a las rotaciones de radio y a los cambios de industria.

La palabra ícono implica permanencia.

Y este cartel parece decir algo con claridad:
las voces que incomodaron, cuestionaron y emocionaron hace treinta años no eran una tendencia. Eran el inicio de una transformación.

El 18 de abril, en Guadalupe, Nuevo León, no se trata solo de revivir canciones.
Se trata de entender por qué esas canciones siguen siendo relevantes.

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