La noche en el Escenario GNP no fue un ejercicio de nostalgia. Fue una confirmación.

Desde los primeros minutos, la banda dejó claro el tono del concierto: abrir con dos de sus grandes himnos fue una declaración directa de intenciones. No habría introducciones largas ni calentamientos graduales. La fiesta comenzaba de inmediato.

Lo que siguió fue un recorrido generoso por su catálogo: éxitos que marcaron los años noventa, algunas joyas menos obvias —lados B que agradece el público fiel— y temas más recientes que demostraron que el grupo no vive únicamente de su pasado. El repertorio estuvo armado con inteligencia: alternando momentos coreables con otros más rítmicos que hicieron que el recinto entero se moviera al unísono.

Mario “Pájaro” Gómez, líder natural y maestro de ceremonias, no dejó de provocar al público. Invitó constantemente a armar un “kilombo”, como dicen en Argentina, y Monterrey respondió. Hubo baile, hubo coros masivos y esa energía particular que solo se da cuando varias generaciones comparten las mismas canciones.

Los músicos de Rosario no ofrecieron un show automático. Se notó oficio, pero también entusiasmo genuino. Más que ejecutar canciones, construyeron una atmósfera festiva sostenida durante toda la noche.

Cuando llegó “La Pachanga”, parecía el cierre lógico. Algunos asistentes comenzaron a retirarse pensando que el ritual había terminado. Pero no.

La banda regresó con una especie de segundo set en formato medley: fragmentos breves de canciones que ya habían sonado, ahora convertidas en celebración colectiva. Las luces de los celulares iluminaron el recinto y se movieron al ritmo de los coros. El público ya no era espectador: era parte activa del espectáculo.

El cierre definitivo, nuevamente con el coro de “La Pachanga”, terminó de sellar una noche que fue más que un concierto: fue un reencuentro emocional.

Los argentinos prometieron volver.
Y después de lo vivido, Monterrey seguramente los recibirá otra vez con el mismo “kilombo”.

Machaca “Icons”: cuando las mujeres redefinieron el rock de los 90… y hoy son legado

Hay algo particularmente revelador en que esta edición del Machaca Fest lleve por título “Icons”.

Porque la palabra “ícono” suele reservarse para figuras que atravesaron el tiempo, no solo para artistas que encabezaron listas de popularidad. Y el cartel de este año no es casual: está construido alrededor de nombres que cambiaron la narrativa femenina dentro del rock y el pop alternativo de los años noventa.

Al frente aparece Alanis Morissette, cuyo Jagged Little Pill no solo vendió millones: abrió una conversación incómoda sobre rabia, vulnerabilidad, ironía y contradicción femenina en el mainstream. No fue un fenómeno de moda; fue un quiebre cultural.

Junto a ella, Garbage, con Shirley Manson encarnando una figura que mezcló sensualidad, oscuridad y discurso crítico en pleno auge del rock alternativo. Más que canciones radiales, ofrecieron identidad.

The Cardigans aportaron sofisticación melódica y ambigüedad emocional; detrás del aparente candor de “Lovefool” había una ironía elegante que el tiempo ha sabido colocar en su sitio.

Natalie Imbruglia convirtió “Torn” en una declaración generacional sobre fragilidad y desilusión, en una época donde el pop aún no hablaba con esa honestidad.

Y como invitada especial, Lindsey Stirling representa la evolución contemporánea de esa independencia artística: una figura que construyó su propia audiencia fuera de los moldes tradicionales.

Lo interesante no es solo la nostalgia. Es la lectura histórica.

Los noventa fueron el momento en que las mujeres dejaron de ocupar el lugar de “voz femenina dentro del rock” para convertirse en protagonistas conceptuales del discurso alternativo. No estaban acompañando una escena: la estaban moldeando.

Que hoy compartan escenario bajo la etiqueta “Icons” en Monterrey no es un gesto publicitario; es un reconocimiento implícito de que ese impacto sobrevivió a las modas, a las rotaciones de radio y a los cambios de industria.

La palabra ícono implica permanencia.

Y este cartel parece decir algo con claridad:
las voces que incomodaron, cuestionaron y emocionaron hace treinta años no eran una tendencia. Eran el inicio de una transformación.

El 18 de abril, en Guadalupe, Nuevo León, no se trata solo de revivir canciones.
Se trata de entender por qué esas canciones siguen siendo relevantes.

Por:

Charlie Albb Ramirez – Columna Frontera Rock

 

Aquí de vuelta con un nuevo manifiesto inspirado por el buen metal y que te comparto a través de Frontera Rock, gracias de nuevo por tomarte el tiempo de navegar estas líneas.

Directamente del puerto de Guaymas, la banda Astaroth ha navegado las últimas cuatro décadas como una banda estandarte dentro del thrash metal en el noroeste del país, agrupación a la que se le profesa un gran respeto y admiración en el circuito regional como nacional dentro del underground mexicano, como banda, han dejado establecido que no llegaron por causa de alguna moda momentánea, su aferre y convicción han dejado establecido que no son una idea surgida de la nada, banda que se ha manejado con un perfil sobrio y enfocado sin grandes reflectores ni estruendosa publicidad, Astaroth son un referente de como una banda logra navegar a pesar de las incontables tormentas y obstáculos, auto produciéndose, gestionando sus movimientos y que junto a otros grandes de la época como Khafra, Abraxas, Ateo, Sectas, Cirrosis entre otras bandas más,  han dejado una huella indeleble siendo leales exponentes de un metal poderoso y real, que tiene algo que decir, con cortes legendarios como, “Niños en Pena”, “Imágenes Ocultas”, “Violencia Alterna”, “Radioactividad” donde elementos como la velocidad, una garra combativa y de denuncia ante los grandes males del mundo se hacen presentes con esa fuerza que solo el metal puede proyectar.

La banda cimbro las consciencias con una propuesta muy sólida y con una presencia en el escenario que imponía, eran los días de “Crea tu Libertad”, “Efectos de Devastación”, “En la Oscuridad”,  entre otros grandes temas ya legendarios y lo que estos tipos nos hacían sentir con su genial entrega y poderío en vivo no solo sigue siendo recordado, se trata de una de las bandas más consistentes en su labor ya que siguen en activo y presentándose de forma regular compartiendo tablas con bandas de este y otros géneros colindantes con la movida del rock.

El camino que ha recorrido Astaroth nos lleva a innumerables tocadas, desde el patio de algún metalero en su natal Guaymas hasta los foros más importantes y con más afluencia por los seguidores del metal, sus apariciones no se han limitado a alternar con bandas del mismo estilo… han alternado con bandas como Suciedad Discriminada, Humaniquiz, Braxton Hicks, por mencionar algunos.

En más de una ocasión la banda ha sido vocal subrayando la existencia de divisiones que solo dañan el movimiento de música por lo que se les ha visto de forma activa y congruente haciendo ese llamado a la  unidad entre bandas, público y corrientes musicales, unificar a las distintas tribus y escenas del circuito para ser una misma entidad, con convicción, con aferre y sobre todo con la honestidad de una agrupación que se ha mantenido leal a su ideología, incluso, la base de la banda ha permanecido intacta a través de los años con ligeros cambios de alineación, el buen Fernando Genesta (Bajo, Voz) y Tato (guitarra) han seguido en la batalla agregando a nuevos talentos como Felipe Salazar (Guitarra/Siniesta Maria) y Kaski (batería)…

En 2014, tuve la grata experiencia de entrevistar a Fernando Genesta, la potente voz de Astaroth para un antiguo proyecto en línea y de aquella charla rescato algunos puntos muy importantes y que te comparto en este artículo; Fernando abarco varios puntos que hasta el día de hoy permanecen muy relevantes con respecto a la banda, resaltan el trabajo y lo sucedido en sus producciones, las cuales son auténticas joyas de colección del thrash metal hecho en Sonora, a continuación los comentarios de Fernando en estos respectos…

https://www.youtube.com/watch?v=MJ9GnBVpZwA 

MATERIALES LEGENDARIOS DE ASTAROTH:

“CONDENADOS” (1991) Tiene una portada del dibujante matemático M.C. Escher, calidad de sonido media (En su momento, no ahora), portada e interiores excelentes, las condiciones de grabación eran precarias, pero se hizo buen trabajo con lo que se tenía, la situación económica no era muy buena para realizar alguna inversión y ni pasaba por la mente una grabación de estudio ya que se desconocía si existía uno en Sonora. La gente lo escucho con agradado, les gusto y fue un trampolín para el grupo.

“IMÁGENES OCULTAS” (1992), Se rentó una consola Yamaha y algunos micrófonos, pero solo ensayamos las canciones y nos lanzamos a grabarlo. Canciones más trabajadas, se mandaron a imprimir las portadas a una imprenta. Se descuidó un poco el trabajo de portada e interiores, pero se agregó un poco de calidad al mandarlo imprimir y dejar atrás la fotocopia. Este demo trae muy buenas canciones, de hecho, hay gente que nos ha pedido que lo volvamos a grabar.

“EL ECO DEL DOLOR” (1995) Este fue grabado en un estudio (amateur en Guaymas), se aprendió mucho, hizo falta tiempo para que fuera un mejor material que se podía realizar con lo mismo. Este salió como “cassette” original maquilado, la portada e interiores se realizaron en un taller de serigrafía, se hizo un mejor trabajo y se agregó calidad, tiene una presentación muy buena y podría competir con cualquier material (presentación) en este formato.

Fernando subrayo ese gusto genuino de la banda por tocar y es algo que queda bien asentado ya que la banda nunca ha buscado seguir modas, apunto que cuando surgen temas al interior de la agrupación estos se han maneja democráticamente, entendiendo que la banda en si no es prioridad en la vida y que van cambiando las metas a mediano plazo explicando que cuando se han presentado problemas al interior se platican y se resuelven en unión, solo en aquellos casos donde no hay solución, es cuando se da un paso atrás pero se sigue adelante.

Concluyo diciendo que Astaroth no es banda que está en competencia, sino que es una propuesta musical y que sin duda habrá gente a la que le guste y otra que no, buscan avanzar porque es algo que les gusta y no para agradar a todo mundo, Genesta nos invita a buscar lo bueno de cada banda ya que hay mucho trabajo oculto que seguramente les sorprenderá.

No quiero cerrar esta columna sin dejar de mencionar el increíble disco de homenaje del que fue objeto Astaroth hace apenas año y medio, se trata de un disco que fue lanzado en 2024 bajo el título, “Ecos de un Legado” bajo la unión de sellos independientes como, Motorworship Records/Rizoma Records/Bestia Promotions y Constructivismo DIY, en dicho material encontramos versiones de cortes legendarios de la banda interpretadas por bandas como Agonica, Stress, Orgon Jihad, CRS/Cirrosis, Siniestra Maria, Smell Putrefaction, Motoraiser, Otra Vez, Disakuerdo, Hyenna, Camargo, Morgor, entre otras imprimiendo sus respectivos estilos y sonidos a temas del amplio catalogo de Astaroth, un tremendo y merecidísimo disco homenaje que vale la pena escuchar y conseguir.

Podremos disfrutar a este titan del thrash metal como invitados de honor en la gira mexicana de la banda norteamericana Dying Fetus en este 2026.

Una gran trayectoria y una gran banda, ¡Larga vida al demonio musical guaymense!

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Bandcamp:

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Constructivismo Distro:

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Rizoma Records:

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