Metallica llevará su formato No Repeat Weekends al Sphere Las Vegas en octubre de 2026 con ocho conciertos bajo el título “Life Burns Faster”. Setlists distintos cada noche y tecnología inmersiva en un recinto diseñado para transformar la experiencia en vivo.
Saludos amantes del Metal, nos encontramos nuevamente aquí en Frontera Rock trayéndoles una nueva entrega, la invitación a que te quedes y disfrutes el contenido y por supuesto, que el metal siga fluyendo.
Tuve la fortuna de ver a Last Breath en vivo ya un par de veces en 2024 y ya estaba preparándome para la tercera intervención de la agrupación para Diciembre de 2025, sin embargo, esta última no se realizó, algo que vera una resolución en este marzo de 2026 justo en la capital de Sonora, y no solo eso, son invitados de honor para abrir el concierto de los norteamericanos, Dying Fetus quienes tienen fechas confirmadas en México, la cita en el noroeste esta ya a la vista de todos este próximo 12 de Abril, si contabilizamos todo lo antes mencionado hay que admitir que son motivos de peso para celebrar que la banda está en optima forma para lo que sea, los oriundos de Culiacán están realmente encendidos, traen bajo el brazo un disco de altísimo octanaje y del cual te comentare en esta ocasión, no pierdas detalle.
Last Breath son una banda con amplio oficio en las artes del Death metal técnico, recuerdo con precisión las dos presentaciones en que tuve la oportunidad de verlos en acción y vaya sorpresa que nos llevamos… la banda llego, se plantó en la tarima y entrego sets p-o-d-e-r-o-s-o-s, fueron momentos para apreciar gran metal nacional de gran nivel que desarrollan, su disco, “Echoes of Human Decay” es un manifiesto concreto de los grandes alcances del metal mexicano contemporáneo, para un servidor, sigue siendo un material calientito, lanzado apenas en 2024 y del cual te comparto mis impresiones.
Last Breath viene desarrollando un metal extremo repleto de ideas muy interesantes, una formula efectiva que sublima esa parte técnica con enorme ejecución haciendo del viaje algo brutal y memorable, queda garantizado que te harán voltear y poner atención.
“Echoes of Human Decay” es un vendaval metálico lleno de corrosión sónica con efectos expansivos, lanzado a través del sello Concreto Records, tenemos frente a nosotros un magno opus demencial para agudizar el oído y dejarnos arrastrar por tal fuerza que la banda ejerce, Last Breath realiza una magistral demostración en todos sus departamentos donde encontramos un death metal que suena intenso, calculado y preciso matizando esos tintes progresivos llevándote a parajes sónicos que imponen.
Asi es, esto es metal complejo, intrincado, potente y también inteligente, con rítmicas enganchadoras y momentos álgidos donde poco a poco nos van golpeando los sentidos agregando lapsos de geniales descargas de blast.
Last Breath confabula fórmulas que dejan entrever sus grandes influencias en cada composición, pero dejándonos ver esa gran capacidad de re configurar este aspecto del género en algo muy suyo, metiéndole un sello particular, los tipos logran infiltrar dosis de emotividad y fuerza constantes, algo que abunda en todos y cada uno de los tracks.
“Echoes of Remembrance” es uno de los tracks que no puedo sacar de mi cabeza, el riff principal es sumamente emocionante, expansivo y totalmente aplastador.
En el departamento vocal, la entrega es bestial como explosiva con salvajes y enfermizas guturales, así como screams duales que no detienen su fluir e intención de decimar todo a su paso…
La banda se encumbra al desplegar cada corte con intensos solos creando auras provocadoras y memorables, talento y capacidad evidentes en composición, estructura, idea y sentido musical sin perder ese equilibrio perfecto entre violencia y glorioso death metal técnico.
Sin dejar de lado la complejidad con la que están desarrollados los temas, encontraras que cada episodio tiene una dosis de emotividad que se agradece enormemente, que le inyecta algo especial a cada corte, encontraras vocales limpias perfectamente posicionadas que suman al viaje sónico, importante recalcarlo.
La propuesta de Last Breath no deja pie a duda, de principio a fin, el disco trae lo necesario y un poco más para coronarse como un triunfo absoluto.
Con una producción estelar, instrumentales épicos, Last Breath consuma la misión sacudiendo los extremos a un nivel audaz, aplaudible ver como los oriundos de Culiacán pusieron alma, corazón y expertise en esta producción.
La dualidad en riffs y solos entre Ivan (Guitarra/Voz) y Adriano alcanza puntos álgidos a través de cada uno de los tracks, serpenteando, escaleando, enganchando y atacando con intensidad en cada break y riffs, sonando densos, aplastantes y al mismo tiempo armoniosos y balanceados.
Estos tipos se abandonan a si mismos consumiendo los puentes y trastes de sus respectivas guitarras, el bajo de Martin Laija se deja sentir vibrante, punteando y desplegando profundas líneas y que decir del trabajo en batería del buen Aldo Hernández, ¡sobresaliente!
Last Breath nos deja un disco disruptivo, intenso, inventivo y mordaz, tiene todo para ganar esta y sus próximas batallas, juzga tú mismo y pon tus manos ya en este “Echos of Human Decay”
Hay nombres que funcionan como marca. Y hay nombres que terminan funcionando como metáfora. Air Supply pertenece a la segunda categoría.
La historia es conocida: el nombre surgió de un sueño de Graham Russell en los años setenta. Pero lo que ocurrió anoche en la Arena Monterrey fue la confirmación de algo más profundo: ese sueño no sólo se convirtió en una banda, se convirtió en una experiencia compartida que lleva más de cinco décadas respirando junto a su público.
Más allá de la nostalgia
Lo fácil sería encasillarlos en la melosidad de la balada romántica. Lo impreciso sería olvidar que, antes que nada, son una banda de rock con una estructura sólida y una ejecución impecable.
El arranque con “Sweet Dreams” marcó el tono: energía contenida, precisión instrumental y una voz —la de Russell Hitchcock— que sigue conservando potencia, brillo y control. No hubo sensación de fórmula repetida; hubo oficio.
El recorrido incluyó clásicos inevitables como “Even the Nights”, “Just As I Am”, “Here I Am” y “Chances”, construyendo una narrativa emocional que nunca cayó en automatismo. La banda que los acompaña no es mero soporte: aporta textura, dinámica y presencia escénica, elevando cada arreglo sin saturarlo.
El poeta y la ciudad
Uno de los momentos más íntimos llegó cuando Graham leyó un poema compuesto para México. Habló del latido del corazón y del impulso de la sangre recorriendo el cuerpo de la ciudad. En una urbe donde el tráfico suele dictar el ritmo cotidiano, él encontró metáfora y rima. Ese gesto no fue protocolario; fue personal.
Ahí aparece algo que muchas veces se pierde cuando se habla de carreras largas: la sensibilidad. Graham no sólo interpreta canciones; observa, procesa y transforma lo que vive en palabras. Ese puente con el público fue genuino.
La historia que sostiene el presente
También hubo espacio para recordar el origen del dúo: aquel encuentro fortuito a mediados de los setenta, la única silla vacía que terminó uniendo a dos músicos que construirían una de las sociedades creativas más longevas del pop-rock.
La interpretación de “Me and the River” funcionó como espejo de esa historia: una invitación a entender que la amistad —cuando es sólida— puede ser más duradera que cualquier tendencia.
Cuando Russell regresó al centro del escenario para “Two Less Lonely People in the World”, la montaña rusa emocional ya estaba en su punto más alto. El público no sólo cantaba; participaba.
El clímax inevitable
La recta final fue una acumulación estratégica de himnos: “The One That You Love”, “Lost in Love”, y una poderosa “Making Love Out of Nothing at All” antes del encore. La Arena Monterrey respondió con el clásico “¡otra, otra, otra!”, no como gesto automático, sino como petición auténtica.
La presentación de músicos y staff dejó ver algo que no siempre es evidente: Air Supply funciona como una familia itinerante. No hay distancia jerárquica fría; hay equipo.
El cierre con “Without You” y “All Out of Love” terminó por fundir escenario y audiencia en un solo coro. Y cuando las rosas volaron hacia el público, el romanticismo dejó de ser cliché para convertirse en símbolo.
Un sueño que sigue dando aliento
Anoche Monterrey no asistió únicamente a un concierto. Asistió a la confirmación de que algunos sueños no se evaporan con el tiempo. Se transforman en aliento constante. Air Supply no vive del recuerdo: vive de la coherencia entre lo que canta y lo que es. Y mientras esa coherencia exista, su música seguirá siendo, literalmente, suministro de aire para quienes encuentran en sus canciones una pausa en la rutina y una bocanada de emoción verdadera.