Por Ricardo Klein para Frontera Rock y Energy 99

El rock en español despide en dias recientes, a una de sus figuras más incendiarias y carismáticas. Jorge Martínez —más conocido como Jorge Ilegal—, vocalista, guitarrista, compositor y líder histórico de Ilegales, falleció a los 70 años en el Hospital Universitario Central de Asturias, en Oviedo, tras luchar contra un cáncer de páncreas que lo había obligado a suspender recientemente la gira del álbum Joven y arrogante.


Su partida marca el fin de una era. Jorge no solo fue el motor creativo de Ilegales, sino una voz rebelde e inconfundible, un artesano de frases punzantes y un defensor absoluto de la libertad artística. Desde los años 80, su figura se convirtió en un símbolo de la contracultura española, llevando el punk-rock y el rock más crudo a un lugar de culto generacional.

Una vida dedicada al vértigo del escenario


Fundados en 1979, Ilegales dejó un rastro imborrable gracias a himnos como “¡Qué hago yo aquí!”, “Bestia, bestia”, “Regreso al sexo químicamente puro” o “Tiempos nuevos, tiempos salvajes”. Con una actitud desafiante y una poética tan afilada como lúcida, Jorge Martínez moldeó un estilo propio que influyó a incontables bandas dentro y fuera de España.

Su personalidad era tan intensa como su música: irreverente, inteligente, ferozmente honesta y siempre dispuesto a incendiar cualquier escenario con una sola frase o un riff preciso.

Reacciones y legado


La noticia ha sacudido al mundo del rock iberoamericano, que hoy lamenta la pérdida de un artista único. Músicos, periodistas y fans lo despiden reconociendo lo que siempre fue: una figura irrepetible, un espíritu indomable y un creador que jamás negoció con la
mediocridad.


Jorge Ilegal deja un legado monumental: más de cuatro décadas de discos, giras, poesía salvaje y verdades lanzadas a quemarropa. Deja también una banda que marcó a miles y una manera de entender el rock sin filtros ni concesiones. Su voz se apaga, pero su obra queda para siempre: provocadora, libre y furiosa, como él mismo.


Desde Frontera Rock enviamos nuestro respeto

Por Laura Gerbasi para Frontera Rock y Energy 99

Que más se puede decir de John Lennon, que no haya sido dicho antes, que mas podemos comentar sobre el que no haya sido comentado.


Podemos recordarlo a través de sus canciones, puede seguir inspirándonos a través de su música. Pero a decir verdad, el NUNCA se ha ido. Su esencia, su música, su increíble talento aún en nuestros días no acompaña, en cada frase, en cada canción.

Lennon fue el músico por excelencia, el artista comprometido con su música aunque ésta no fuera comprendida en su momento, aunque ésta no fuera comercial como en los días de antaño. Lennon fue quien apoyaba las causas que nadie mas se atrevía a apoyar, poniendo su prestigio a un lado. Lennon fue quien defendió su amor a toda costa, sin importar cuántos lo criticaran, sobre todo aquellos que solo ven la belleza externa.

Lennon fue rebelde, si, pero también un hombre sencillo y leal a sus amigos.

John fue muchas cosas y por eso NUNCA se irá, ya pertenece al grupo selecto de aquellos que vivirán por siempre. A aquellos que han pasado a la inmortalidad. Su lugar nadie lo podrá ocupar. John es y será por siempre parte de nuestras vidas.

John fue el soñador que imagino un mundo mejor, lleno de música, el formó la banda que sería mas popular que cualquiera en el planeta, el fue quien creyó en el grupo antes que nadie más lo hiciera, cuando nadie daba un veinte por ellos.

The night America caught Beatlemania

The Beatles performing on The Ed Sullivan Show, February 9, 1964: (clockwise from top) Ringo Starr, John Lennon, George Harrison, and Paul McCartney.(less)

AP Images

Era el indiscutible líder, el rebelde, el sensible, el bocón, el pacifista, el político, el carismático, el soñador, el escritor, el dibujante que no pasaba las materias escolares. Era a quien le gustaba experimentar nuevas cosas.

En fin, John era un ser humano a quien no importaba mostrar todos los aspectos de su ser.

Será alguien que vivirá por siempre en nuestros corazones.

Laura Gerbasi

Por Ricardo Klein Para Frontera Rock y Energy 99

El rock mexicano amaneció golpeado. Este pasado 7 de diciembre 2025 , la escena perdió a Tony Méndez, guitarrista fundador de Kerigma y figura fundamental en la construcción del movimiento que hoy llamamos rock nacional. Su partida no solo duele: obliga a mirar hacia atrás y reconocer a quienes, con guitarra en mano y convicción en el alma, levantaron una escena desde cero, cuando nadie apostaba por ella.

Tony no solo tocaba en Kerigma —la banda que ayudó a fundar y que formó parte del mítico movimiento de “rock en tu idioma”—; también fue uno de los impulsores más activos de espacios que dieron vida a generaciones enteras de músicos mexicanos. Desde La Rockola hasta Rockotitlán, Tony entendió que el rock necesitaba más que canciones: necesitaba trincheras, refugios, lugares donde las bandas pudieran sonar sin pedir permiso. Y él se encargó de abrir esas puertas

Con Kerigma, Tony dejó una huella profunda en los años 80 y 90, cuando México empezaba a construir su identidad sonora. Discos como Esquizofrenia y canciones que hoy son culto —“Tres lunares”, “Adivíname tú”, “Euforia”— mostraron un sonido distinto: más introspectivo, más arriesgado, más libre. Kerigma no buscó encajar; buscó expandir. Y en esa búsqueda, Tony fue la brújula silenciosa que apuntaba hacia adelante.

Pero su legado no se limita a un escenario o a un estudio. Tony fue un arquitecto de comunidad. En Rockotitlán, bajo su gestión, tocaron bandas que después marcarían generaciones. Ese lugar se convirtió en un laboratorio creativo, una trinchera que le dio hogar al rock mexicano cuando todavía caminaba entre sombras y prejuicios. Muchos músicos recuerdan ese espacio como el primer sitio donde se sintieron escuchados de verdad.

La noticia de su fallecimiento provocó una ola de mensajes, recuerdos, fotos, anécdotas. Y es claro: Tony no solo impactó por su labor musical, sino por su cercanía, su forma de cobijar proyectos y su empeño en fortalecer la escena incluso cuando él mismo enfrentaba momentos complicados. Hasta el final, su familia y la comunidad rockera lucharon a su lado.

Hoy, desde Frontera Rock, celebramos su vida y su obra. Reconocemos al músico, al creador, al impulsor, al amigo. A ese tipo de figuras que no aparecen todos los días y cuya ausencia deja un hueco real en el ecosistema musical del país.

Tony Méndez fue más que Kerigma. Fue más que Rockotitlán. Fue una parte esencial del ADN del rock mexicano. Y su legado seguirá sonando —en los discos, en los escenarios que ayudó a levantar y en cada banda que alguna vez encontró inspiración en su camino.

Descansa en paz, Tony.

Gracias por encender la chispa. Gracias por dejarnos el ruido. En este lado de la frontera, tu música seguirá viva.