Del sonido de Seattle a The Warning: el rock vuelve al campo de la NFL
La temporada 2026 de la NFL comenzó al ritmo de Mike McCready y Soundgarden. En noviembre, The Warning llevará el rock mexicano al medio tiempo del juego entre Vikings y 49ers en Ciudad de México.
Antes de que el balón comenzara a desplazarse, una guitarra ya había definido el carácter del inicio de la temporada.
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Mike McCready, integrante de Pearl Jam, fue el encargado de interpretar el himno estadounidense antes del partido inaugural de los Seattle Seahawks. Más tarde volvió al escenario para acompañar a Soundgarden durante el espectáculo de medio tiempo, con Taylor Momsen —vocalista de The Pretty Reckless— al frente de una de las bandas esenciales surgidas de la ciudad.
La elección difícilmente podría considerarse accidental.
Seattle no recurrió al rock únicamente como entretenimiento ni contrató un nombre famoso para llenar unos cuantos minutos entre dos mitades. El equipo convirtió el partido en una expresión de la identidad musical de su ciudad. Pearl Jam y Soundgarden pertenecen a una generación que hizo de Seattle un punto de referencia mundial y modificó el rumbo del rock a principios de los noventa.
En ese contexto, escuchar una guitarra antes del kickoff y a Soundgarden durante el descanso fue algo más que un ejercicio de nostalgia. Fue una manera de reconocer que algunos equipos no solamente representan a una ciudad por sus colores, su estadio o su historia deportiva: también pueden hacerlo por medio de su música.
El sonido de una ciudad entra al estadio
McCready ha interpretado anteriormente una versión instrumental del himno en distintos acontecimientos deportivos, inspirado inevitablemente por la lectura eléctrica que Jimi Hendrix convirtió en parte de la historia del rock. Sin embargo, el músico reconoció que hacerlo frente a su propia ciudad todavía implicaba presión.
Su participación tuvo además un componente social. El guitarrista aprovechó la atención generada por el partido para dar visibilidad al Washington Innocence Project, organización que proporciona asistencia legal e investigación en casos de personas condenadas injustamente.
Después llegó el medio tiempo.
Soundgarden actuó con Taylor Momsen en la voz y McCready como invitado. La reunión resultó significativa no solamente por la relación histórica entre los músicos de la escena de Seattle, sino por la ausencia permanente de Chris Cornell. No se trataba de reemplazarlo: era una forma de volver a escuchar esas canciones desde la memoria, la continuidad y el reconocimiento de una obra que permanece.
McCready describió la ocasión como especialmente intensa porque sucedía en casa y porque, antes de la formación de Pearl Jam, él mismo había seguido de cerca el crecimiento de Soundgarden. La historia personal del guitarrista, la identidad de la ciudad y el inicio de la temporada quedaron reunidos en un mismo escenario.
El kickoff de 2026 mostró así una posibilidad que la NFL parece estar explorando con mayor claridad: utilizar la música para localizar culturalmente sus partidos.
Más allá del espectáculo del Super Bowl
Durante décadas, la conversación entre música y NFL se ha concentrado casi exclusivamente en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl. Allí han actuado algunos de los nombres más importantes de la cultura popular, desde Michael Jackson y Prince hasta U2, The Rolling Stones, Bruce Springsteen y Paul McCartney.
Con el paso de los años, el rock perdió centralidad en ese escaparate. El pop, el hip hop y la música latina ocuparon con mayor frecuencia el escenario más visto de la liga. Esto podría interpretarse como otra señal de la pérdida de influencia masiva del género, pero los movimientos recientes de la NFL permiten una lectura diferente.
El rock no ha desaparecido del futbol americano. Su función parece estar cambiando.
Ya no se encuentra únicamente en el gran espectáculo global del Super Bowl. Ahora aparece en los partidos de temporada regular, en las ceremonias previas, en los juegos internacionales y, especialmente, en ciudades donde una banda puede representar algo más que reconocimiento comercial.
Cage the Elephant, por ejemplo, fue seleccionado para encabezar el medio tiempo del partido de la NFL en Múnich. Pero para México el anuncio más relevante tiene nombre propio: The Warning.
The Warning representará al rock mexicano
El 22 de noviembre, The Warning encabezará el espectáculo de medio tiempo del partido entre los Minnesota Vikings y los San Francisco 49ers en el Estadio Banorte de Ciudad de México.
La presentación ocurrirá durante la Semana 11 y formará parte del regreso de la temporada regular de la NFL al país. No será un acto periférico ni una aparición dentro de una ceremonia secundaria: el trío regiomontano ocupará el escenario central del medio tiempo de un partido internacional transmitido en horario estelar.
Al anunciarlo, la NFL destacó tres cualidades de la banda: energía, autenticidad y conexión local. Es una descripción importante porque presenta a The Warning no solamente como un grupo mexicano disponible para amenizar el evento, sino como una propuesta capaz de representar musicalmente al país ante una audiencia internacional.
Daniela, Paulina y Alejandra Villarreal tampoco llegan a este escenario sin antecedentes. En noviembre de 2025 ofrecieron un espectáculo de medio tiempo durante el partido entre Arizona Cardinals y Jacksonville Jaguars en el State Farm Stadium. Ese mismo año participaron en México en el anuncio de una selección de los San Francisco 49ers durante el Draft de la NFL.
La actuación de noviembre representa, por tanto, la continuación de una relación que ya estaba en construcción.
Pero el contexto será distinto. Tocar en un estadio estadounidense como una banda mexicana es una conquista importante; hacerlo en México, dentro de un partido oficial de la NFL y como parte de la identidad local del acontecimiento, tiene una dimensión cultural diferente.
No es una concesión nostálgica
Durante años se ha repetido que el rock dejó de ocupar el centro de la cultura popular. La afirmación tiene algo de verdad si se mide únicamente por listas de reproducción, premiaciones o espectáculos del Super Bowl. Sin embargo, puede resultar demasiado simple.
El rock continúa funcionando en espacios donde se necesita intensidad, comunidad, memoria y sentido de pertenencia. Un estadio de futbol americano reúne precisamente esas condiciones.
Soundgarden y Mike McCready no aparecieron en Seattle porque fueran una novedad comercial. Estuvieron ahí porque su música forma parte de la historia de la ciudad. The Warning no llegará al partido de México para reproducir un pasado ajeno, sino para mostrar una expresión vigente del rock producido en el país.
Entre ambos acontecimientos existe una línea interesante.
En Seattle, la NFL recurrió a músicos que ayudaron a construir la identidad sonora de una generación. En Ciudad de México presentará a una banda joven que está ampliando internacionalmente el espacio del rock mexicano.
Una actuación mira hacia una historia que permanece. La otra apunta hacia un futuro que todavía está escribiéndose.
Quizá el rock ya no monopoliza el gran espectáculo deportivo como ocurrió en otras décadas. Pero tampoco necesita hacerlo para demostrar que conserva relevancia. La temporada comenzó con la guitarra de Mike McCready, continuó con Soundgarden y tendrá en noviembre a The Warning frente a uno de los públicos más numerosos de su carrera.
La NFL parece haber encontrado para el género una función más interesante que la nostalgia: convertirlo en una señal de identidad.
En Seattle, las guitarras explicaron el sonido de una ciudad. En México, The Warning tendrá la oportunidad de mostrar ante el mundo cuál puede ser el sonido de una nueva generación.
