Por: Carlos Ramirez / Frontera Rock

Primeramente, un feliz 2026 a todos esos oídos ávidos de buen metal y seguidores de Frontera Rock, la nota que le traigo me causa gran gusto y un entusiasmo genuino, estos primeros días del año son una ventana que se va abriendo avizorando grandes eventos y nuevos discos para lo que pinta como un 2026 repleto de sucesos en el ámbito peso pesados.


Agónica es una banda mexicana de Thrash/Death Metal originaria de Sonora, fundada en 1998 por Poncho Torres, destacando por su evolución desde el heavy urbano y consolidándose en el thrash con letras contundentes, un sonido y presencia innegables, integrando a músicos como Gilberto Corrales (guitarra), los hermanos Eduardo y Oscar Peralta (guitarra y batería) abriendo camino con una fuerte identidad en la escena del metal mexicano y desencadenando una propuesta agresiva y llena de fuerza, el impacto en la escena sonorense y poco a poco dejándose sentir en el espectro nacional es notable como una de las apuestas más sólidas y concretas del metal mexicano.


Agónica es una banda que te transmite algo muy real desde el minuto uno de tenerlos en frente, tuve la oportunidad de disfrutarlos abriéndole a Sepultura en 2022 y la más reciente este pasado mes de diciembre y lo que estos hermanos hacen en conjunto no solo es digno de admirar, la experiencia es completa y abrazadora en términos de intensidad, entrega y poder lirico y metálico.


Agónica no son nuevos en estos menesteres del metal potente y raudo, ya con varios años en la escena han pisado con firmeza y determinación los escenarios dotándonos a los seguidores del metal un potente y pesado thrash metal que no debe tomarse con ligereza, sus temas son auténticos misiles que no solo prometen demoler pero también deleitar los oídos de los amantes del género logrando que la energía se desborde a borbotones estes en primera fila en medio del pit o en los confines del antro o tarima donde se encuentre la banda, la banda se ha preocupado por armar un metal lleno de personalidad que no pasa desapercibido y en 2026 el aviso está rondando las redes sociales y las plataformas con guiños de los que será su nuevo material que viene a refrendar su lugar en el metal forjado en el noroeste del país.


Tuve la oportunidad de escuchar de primera mano algunas de las canciones de lo que vendrá en su nuevo material y puedo decir sin dejar cabo suelto o espacio a duda que es un metal que se escucha furioso y preciso, algo que me llena de entusiasmo y me deja con las ganas de escuchar de principio a fin, si nunca has escuchado a “los agónicos”, como les llamamos de forma afectuosa un grupo de amigos y un servidor, te estas perdiendo de algo muy bueno.

Recuerdo que descubrí la existencia de Agónica a través de la frecuencia de Radio Sonora hace ya varios años y desde entonces se distinguían de tocar un metal muy directo, con ese punch distintivo del thrash y algunos matices de death metal, me llena de orgullo ver lo que han trabajado todo este tiempo y sus presentaciones, sus álbumes son muestra clara que lo que han ido proyectando los ubica en un sólido lugar, son sin duda, uno de los actos fuertes y una realidad del metal hecho en Sonora.


Solo es cuestión de darles esa escuchada y dejar que las rolas suenen para que los decibeles de Agónica peguen en el blanco y hagan crujir los espacios, es metal altamente combativo, sus shows (me consta) son intensos rituales donde la banda conecta de inmediato con la gente mostrando gran actitud.


Su vocalista, Poncho “Seppu” se caracteriza por imprimir algo muy particular en sus vocales, tiene la habilidad de transmitir esa fuerza y poderío convincente que va a la par del mensaje plasmado y expresado en sus letras llenas de realidad, la denuncia social, los males del mundo, la guerra, la muerte, la enfermedad, el odio, la inconsciencia y seguramente nos mostraran nuevos ángulos de las realidades y tragedias del mundo en su nuevo material que esta próximo a ser lanzado.


¿Te gusta el metal en la vena del thrash metal, que suena a un golpe en los pómulos y que haga tronar los huesos? Prepárate a sentir esos riffs y ese temple, con vibraciones directamente emanadas desde el desierto ¡¡¡adrenalina sin control!!! La misión es para tus oídos y todo aquel peso pesado, la recomendación para ir a escuchar su material que está disponible en plataformas y estar al pendiente de su próxima intervención en vivo.


Sigue a Agónica en los siguientes enlaces y redes:
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agonicamx@gmail.com
alponcho63@hotmail.com

Por: Carlos Ramirez / Frontera Rock

Transmetal, banda originaria del estado de México y agrupación con una extensa trayectoria en la escena, múltiples discos de estudio, materiales en vivo, recopilaciones, actividad constante, presentaciones, giras y la lista puede seguir sin demeritar la huella que han dejado, hablar de esta banda es hablar de un camino plagado de grandes momentos, la banda es legendaria, caballitos de batalla que ha sabido navegar a través de las tormentas y varias sacudidas que la vida les ha puesto enfrente, las discusiones que se han generado alrededor de esta emblemática han sido incontables, sin embargo, en estas líneas quiero plasmar algunos puntos que nos pongan en esa frontera donde se juntan las memorias de algunas batallas, particularidades, la significancia de Transmetal y celebrar que aun siguen en pie de guerra.

Si cuento las ocasiones en que pude presenciar a la banda en vivo, fueron unas 5 en total, 4 de ellas fueron álgidos episodios a principios de los 90’s y primeras vueltas de los 2000, la última que me tocó vivir fue alrededor de 2008 0 2009, una presentación poco lucida en un lugar totalmente atípico (ni siquiera era un local adecuado para conciertos) sin estructura, con condiciones medianamente aptas para un evento de este calado, en dicha presentación estuvo como vocalista

Alberto Pimentel, el set fue de unos 50 minutos y que no causo, digamos, ese impacto característico de una banda tan experimentada como Transmetal, no fue un mal show, pero no lucio en su totalidad, y resulta algo extraño ver que han sido reducidas las oportunidades/visitas/giras para que la banda visite el norte del país donde ciudades como Mexicali o Tijuana destacan como excepciones a tal situación.


De esos 5 shows, insisto, quedo un gratísimo recuerdo, momentos inolvidables que se tatuaron en la memoria, con esa intensidad que solo el metal veloz y voraz entrega, con total comunión entre publico y banda, en un tiempo efervescente de la escena del metal nacional, con Alejandro González (pechugas) en las vocales, posteriormente con Carlos Camarena (en vocales y guitarra) y nuevamente con Alberto Pimentel, sin olvidar el gran trabajo en etapas posteriores de los Torres (Ernesto y Mauricio), Bruno Blázquez, Chris Mempart y Sergio Burgos.


Siempre se ha discutido con intensidad y gran pasión el tema Transmetal, el estilo, la forma, los álbumes y sin duda, las decisiones de la banda, donde se han airado abiertamente juicios que van desde los frecuentes cambios de vocalistas asomando temas al interior, una inestabilidad preocupante, cierta “repetición” en algunas formulas compositivas, las mismas temáticas revolventes a la violencia, la muerte, las profecías, el Armagedón y donde un porcentaje de los fans del genero han mencionado desde estancamiento, una evidente preferencia por presentarse en eventos predominantemente acaparados para el rock urbano y un gran contraste entre sus producciones donde existen materiales muy bien logrados contra otros que asoman sonido poco pulido… ¿intencional? ¿circunstancial? A título personal, considero que uno de esos pecados o desaciertos más notorios fue el disco en vivo, “Europa, hemos llegado” donde las guitarras se hunden en la pared sónica dejando batería, bajo y vocales al frente de forma saturada, dando la impresión de que no hay un rigor o paciencia necesarios a la hora de decidir si embarcarse en este tipo de lanzamientos lo cual deja una pregunta en el aire, ¿Cómo funciona Transmetal en su núcleo?

No creo ser el único que haya expresado en alguna charla con amigos lo increíble que sonaría la banda sin los servicios de Javier Partida (baterista) y optaran por un musico más técnico, con más variantes y recursos pensando que un movimiento así quizás le inyectara un vigor y un matiz distinto a la banda, sin embargo y en vista que los hubiera no existen y que Javier, fuera de esta postura goza de todos mis respetos por su labor, tal evento no ha sucedido y dudo que vaya a darse, los Partida están sublimados como una unidad a prueba de fuego y su sinergia musical así funciona desde los 80’s, es inamovible.


Se discute también la otra constante en la banda, re grabar temas clásicos de su extensa discografía de manera frecuente con cada uno de sus vocalistas, una movida que, al menos a mí, no me queda clara, no sabemos si por ampliar su catálogo, o quizás por premura de querer lanzar material, artes de portada que a veces rayan en lo minimalista o simplista (con sus excepciones desde luego) … no sabemos con exactitud que motiva llevar a cabo tales acciones.

Transmetal son una banda que se han distinguido por ser accesibles, me tope con su bajista (Lorenzo) en varias ocasiones y siempre tuvo buen rollo conmigo y con todo aquel que se aproximara por el saludo o la foto, que importante es permitirse ese tiempo para intercambiar comentarios y momentos con los fans, punto que se agradece y deja un grato recuerdo.


La banda siempre ha poseído una actitud férrea y a prueba de todo, dispuestos siempre a dejar todo en el escenario, no hay que perder de vista que los tipos viven el sueño, su prioridad ha sido, es y continuara siendo el metal, reconocidos por su determinación, la banda goza de algo que pocas bandas pueden presumir, se mantienen íntegros en su núcleo (los hermanos Partida) y eso es digno de reconocimiento ya que conjuntar criterios y visiones en una misma dirección resulta en todo un reto hoy en día, los hermanos Partida mantienen esta gran complicidad y respeto mutuo y el deseo de seguir reventando tímpanos con su metal que combina thrash y death lo demuestra después de todos estos años.


Con los aires de estos nuevos tiempos, Transmetal suma a su alineación a mediados de 2025 los talentos de Isabel Romero, una figura experimentada en las guturales de extracción de actos como Ultratumba y Archetype y que escribe un nuevo capítulo en la agrupación siendo la primera mujer en ser parte de esta legendaria banda, su capacidad y rango brutal y profundo le inyectan un poderío notable y renovado a la banda.

Cierro esta columna con los que considero, son los 5 discos imprescindibles de Transmetal:

  1. Zona Muerta (1991)
  2. El Infierno de Dante (1993)
  3. Las Alas del Emperador (1999)
  4. Tristeza de Lucifer (2001)
  5. Progresión Neurótica (2006)

Por Carlos Ramírez / Colaborador

Escribir un artículo sobre esta banda me resulta, nuevamente, un gusto descarada y severamente personal, algo ineludible y que es parte de un soundtrack que persiste en el tiempo, de una paleta colorida con la que pinte parte de esos momentos sombríos pero al mismo tiempo pasionales y llenos de melancolía en varios periodos de mi existencia, me refiero a los ingleses, My Dying Bride, que con dicho nombre ostentan una corona oscura pero repleta de símbolos, evocadores de dolencias humanas y lágrimas petrificadas en forma de diamantes que obran como condecoraciones inequívocas de su estatus majestuoso como una banda dominante en un estilo y música únicos, hacedores de un sonido realmente melancólico y atmosférico, han ido cabalgando en las negras praderas del death en sus inicios y gravitando hacia el doom jugando también con elementos de metal gótico, sírvanse estas líneas sobre la banda como una inmersión hacia los adentros de los dioses (catalogo y piezas clave) que bajaron del sol para oscurecerse entre nosotros los mortales (haciendo referencia a sus discos más representativos).


My Dying Bride es una de las bandas más influyente en su nicho y sus discos han sido producto de fascinación para muchos fanáticos quienes hemos podido encontrar en su estilo de metal algo que se aleja de los márgenes tradicionales ofreciendo ser un cobijo (me atrevo a decir) casi peligroso…la música de My Dying Bride puede resultar un tipo de consuelo sónico poseedor de una áspera capa de frialdad y que amortigua penurias y periodos depresivos con su estilo de metal pero que curiosamente también fungen como una fuente generadora de satisfacciones, múltiples y profundas emociones revestidas de luto y dramatismo alineados en una bizarra armonía.


No se exactamente que fue lo que me atrapo al descubrir a esta agrupación a principios de los 90’s, para ser exactos, en 1993 me encontré con su disco del mismo año, el majestuoso y legendario, “Turn Loose the Swans”, quizás fueron los nítidos pero aplastantes violines que adornaban momentos clímax de esta producción, quizás la contundencia de la batería con excelso manejo de doble pedal o quizás las guturales de su vocalista Aaron Stainthorpe que se combinaban con unos registros tan depresivos, dolientes y tormentosos como buscando embarrarnos con la agonía de sus registros invitándonos a morir de un solo golpe en su intento.


My Dying Bride son maestros en ámbitos de la tristeza, esparciendo un credo denso en el más decrepito sentido proyectando con finura el abandono de uno mismo, la perdida, el luto, la desesperanza, su música no es para nada efervescente y aunque en algunas producciones haya variantes con algunas odas al amor perdido, al amor más sublime tambien, nos vuelven a sorprender con pasajes inesperados siendo opresivos y en definitiva, los indiscutibles embajadores de una total y asfixiante miseria del espíritu, agonía que resulta ser, vaya la redundancia, deleitante (si, deleitante).


En los años donde el medio de intercambio por excelencia era el “tape trading” o intercambio de material entre coleccionistas y fanáticos de esta música, pude hacerme de una copia grabada en un cassette sony de cromo del disco, “The Angel and the Dark River” de 1995, la nota en el sobre decía, “MDB son grandes”… trabajo de larga duración posterior a “Turn Loose the Swans”, donde la banda nuevamente deleito los oídos y las golpeados espíritus de los fans con un puñado de temas que parecían sacados de un cuento triste, con esa forma épica y llena de momentos melancólicos, ahora con pasajes y momentos a piano que reafirmaban la postura de la “la novia agonizante”, un trabajo que sigue con esa línea de pesadez y miseria ssolo que con una producción más clara y directa y nuevamente elevando esos espacios aurales con un violín fúnebre y embelesador.


En este punto, ya sabíamos que su música no era el típico grupo de death metal con intenciones de martirizar a las multitudes de fans a base de velocidad o martillazos, los ingleses tenían una propuesta que combinaba con perfección y arrojo lo mejor del death metal clásico con violines, pianos y atmosferas sombrías, elocuentes y llenas de majestuosidad, ya estábamos mas que convencidos que la banda era especial y que eran, también, el pretexto ideal para esos días lluviosos donde la cobija, las nubes negras y tu ventana eran los únicos testigos y acompañantes ante los himnos llenos de excruciante dolencia y penuria, el mensaje de My Dying Bride era más que elocuente, música no apta para días felices, bueno, esto último, algo relativo.


Fue en 1996 donde la banda llego a un nivel de perfección (debatible, por supuesto) que nos voló la cabeza y sublimo nuestras consciencias, el magnífico, “Like Gods of the Sun, este disco al cual otorgo un carácter de vital y obligatorio, abrió un portal a una nueva dimensión, lo considero el perfecto equilibrio entre lo pesado, un doom metal letal que suena a tristeza elevada a cimas incalculadas, riffs filosos, golpes de batería portentosos, armónicos increíbles, atmosferas y mucho, mucho sentimiento, todo esto aderezado por violines que conmueven, erizan la piel y unas vocales igualmente atormentadas escupiendo puro dolor, poesía e inmortalidad, disco de proporciones inconmensurables (en verdad), que manera de erigirse en lo mas alto, increíbles.


Mas adelante, se venían momentos de cambio, varios de carácter significativo tanto al interior de la banda como en el departamento creativo, una especie de crisis sacudió el campamento de la novia moribunda, llego nueva música de My Dying Bride en 1998 pero no de la forma en que nos tenían acostumbrados, fue el momento de una producción titulada, “34.788%…Complete”, titulo inspirado en un sueño que tuvo Calvin Robertshaw, guitarrista y uno de los miembros fundadores de la banda, en dicho sueño a Robershaw se le revelaba que la humanidad ya había gastado un porcentaje de su existencia en la tierra y en cuanto al álbum, este fue un giro radical y nada predecible en cuanto a la música, la banda se puso en modo experimental causando reacciones encontradas entre los fans del grupo, sin embargo, para algunos otros (me incluyo), el disco tiene momentos muy interesantes, retando todas las preconcepciones anteriormente generadas con respecto a la banda y su estilo, logrando un sonido que merodea con lo industrial, algo de trip, unas guitarras muy bizarras y atmosferas abstractas y de no fácil absorción, el resultado final, un disco que con el tiempo tiene un bue anejo, un toque y un tono especial al cual sigo regresando de forma frecuente, si, posiblemente sea uno de los discos mas incomprendidos en el catálogo de los ingleses.


La banda no solo ha probado su capacidad creativa y su consistencia a lo largo de los años pero han logrado amalgamar sonidos inyectando nuevos bríos dejándonos extasiados con su muy particular forma de moverse en el doom, lo gótico, lo inesperado,la banda mantiene ese filo metálico que siempre mantiene las cosas a tope de una forma profunda y convincente creando piezas de arte sónico que sobrepasan etiquetas y tendencias, su romanticismo oscuro ha prevalecido en varias producciones logrando enorme aceptación entre los más acérrimos fans del genero.


Discos posteriores como “The Light at the End of the World” de 1999, “The Dreadful Hours” de 2001, “A Line of Deathless Kings” de 2006, “Songs of Darkness, Words of Light” hasta su más reciente, “A Mortal Binding” de 2024, My Dying Bride sigue estando en ese trono de la miseria y la pesadumbre en la eterna levedad del ser, coronándose como reinantes monarcas de la miseria.

La reciente partida de su vocalista, Aaron Stainthorpe deja un hueco que han resentido fans en todo el mundo, causando reacciones encontradas con respecto a la banda, Stainthorpe ha sido, sin duda, una figura sumamente relevante en la historia de la agrupación, actualmente se puede ver que MDB cuenta con un reemplazo (Mikko Kotamäki de Swallow the Sun, banda finesa) en temas de giras y
presentaciones y esto provoca importantes preguntas… ¿Cómo sonara un siguiente capitulo de la banda bajo una nueva voz? ¿Qué dirección podría tomar el sonido y música de la banda sin una de las piezas clave que abonaban a la identidad de su concepto? Un evento que invita a revisitar las viejas glorias sónicas de la novia moribunda o bien optar por pasar el duelo de esta perdida con esos temas de tristeza que aniquila con una copa de vino y velas a la luz de la luna.

  • Aaron Stainthorpe (voz, hasta 2025)
  • Andrew Craighan (guitarra, miembro fundador)
  • Lena Abé (bajo)
  • Dan Mullins (batería)
  • Shaun McGowan (violín y teclados)

Web Oficial https://mydyingbride.net/